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Tan importante como la atención al enfermo es la de su familia, puesto que el alcoholismo es una enfermedad familiar y afecta a todos los miembros… desestructuración progresiva, codependencia (familiar o de pareja), baja autoestima, quiebra en la maduración psicológica de los hijos, dificultades afectivas, problemas emocionales, etc. Problemas que hay que atender prioritariamente, para poder ayudar, los familiares tienen que estar bien y, a veces, el familiar viene con un cuadro más preocupante que el enfermo.

 

Los principales objetivos a conseguir son:

  • Sanar a los participantes.

  • Reestructurar las ideas y los sentimientos de culpa.

  • Enseñar que es el enfermo quien debe responsabilizarse de su enfermedad.

  • Informar para comprender la enfermedad y saber cómo actuar.

  • Marco terapéutico para expresar sentimientos y emociones.

  • Motivar para realizar cambios.

  • Dotar de estrategias para motivar al enfermo a seguir el tratamiento.

  • Prepararle para los problemas diarios..

 

Metodología: Grupo de Autoayuda

Semanalmente guiada por Psicoterapeuta

  Terapia de Familiares

El impacto del consumo de alcohol va mucho más allá de la persona afectada; transforma y desestabiliza a todo su entorno. Por ello, la atención a las familias es tan prioritaria como el propio proceso terapéutico individual.

A menudo, la convivencia prolongada genera situaciones complejas: codependencia, desgaste emocional, baja autoestima, dificultades afectivas o un profundo impacto en el desarrollo y bienestar de los hijos. En muchos casos, el familiar llega a consulta con un nivel de agotamiento o afectación emocional incluso mayor que el de la propia persona en tratamiento. Cuidar de quienes cuidan es el primer paso indispensable.

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Objetivos principales

  • Acompañar y sanar: Ofrecer un espacio seguro para la recuperación emocional de los participantes.

  • Liberar de la culpa: Ayudar a reestructurar ideas preconcebidas y disolver los sentimientos de culpa asociados a la situación.

  • Fomentar la responsabilidad: Comprender que es la persona afectada quien debe asumir la responsabilidad de su proceso de recuperación.

  • Informar y formar: Brindar pautas claras para entender la realidad del alcoholismo y saber cómo actuar en el día a día.

  • Expresión emocional: Proveer un marco terapéutico idóneo para validar y expresar sentimientos y emociones reprimidas.

  • Impulsar el cambio: Motivar tanto el crecimiento personal del familiar como la adquisición de nuevas estrategias de afrontamiento.

  • Apoyo estratégico: Dotar de herramientas útiles para acompañar de forma constructiva el tratamiento del paciente.

  • Gestión cotidiana: Preparar al entorno para afrontar con resiliencia los retos y problemas diarios.

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Metodología

  • Grupos de Autoayuda: Espacios de encuentro e intercambio de experiencias entre iguales.

  • Coordinación profesional: Sesiones semanales guiadas y supervisadas por un psicoterapeuta especializado.

Ancla familiares
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